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miércoles, 27 de octubre de 2010

Descubriendo

Contando casualidades, otra cara desconocida
deambulando el pasado
retrasando el letargo de la vida.
¿Te conozco?
Mirando la ranura, alentando la duda
Sumisa mente, peligrosa caída.

Sin entendimiento, marcando caminos
imágenes en mi recuerdo
Cambiante el sentir
Intentando endulzar el viento.

de Soraya Barbero, el jueves, 10 de diciembre de 2009 a las 12:16

Pesadilla

Aligerando mi sueño mantengo

párpados deseosos cayendo.

Y caigo yo a la vez que ellos

allá, donde no duermo

allá, donde existe el intento

allá, donde caen sus cimientos.


Llena de impulso regreso

mas mi calma ya no encuentro

¿La habré abandonado entre sueños?

La busco, la rozo y la pierdo...


Si.....ahora recuerdo, suplí esa calma por rabia y tiento

estando de vuelta al delirio inmerso.

de Soraya Barbero, el Lunes, 24 de agosto de 2009 a las 2:55

Un último intento

Y de nuevo creo que tropiezo
Mas no tropiezo, me sumerjo
Y de nuevo insegura te pienso
Tu boca, tu cuerpo, tu aliento...


Y demasiado daño concierne tu sueño
adelantando el alba, sufriendo
Y dolor en esa parte de tu pecho...
Aun así, te muestras risueño.


Estremecida al hablarme sincero
Reflexiono y pretendo
Continuar creciendo
A mi ritmo y queriendo.


No adelantaré mi turno, el primero
Jugar nuestra partida perfecta intento.


Pero, es... es ese daño hecho...
que bloquea mi pensamiento
No supe quererte, y lo siento
Mi mente me avisa que no te merezco
Pero mi corazón se muere por dentro
Al mediar esta batalla, sin sustento


Perdida entre tu palpitar y tu silencio
Perdida en tu pasión y tus huecos
Perdida en tu mundo infinito entre el cielo...


...buscando esa mirada que no encuentro.

de Soraya Barbero, el Viernes, 29 de mayo de 2009 a las 2:50
Bajo el inmenso cielo estrellado desde una azotea cualquiera de Madrid, clavaste tus profundos ojos en ella, desnudando sus más inocentes deseos... Sin dejarla tomar aliento, bruscamente, te apropiaste de un cuerpo vacío que pedía a gritos silenciosos un cariño evidente... Sobre tus fuertes piernas la dejaste reposar un instante sin apartar esa fogosa mirada para después retomar esa pasión que os envolvía en una noche tan única y especial como lo fue aquella... Tras cesar la oscuridad, el amanecer brotó sutilmente, sin daros cuenta del tiempo sucedido...De repente ella despertó entre tus brazos, ignorando el paso de las horas, dedicó el tiempo que la quedaba a contemplar tu cuerpo desnudo mientras aprovechabas los últimos instantes de sueño perdido. Cuando tus sentidos retornaron la realidad, el sol cegaba tus ojos y le dedicaste esa bella sonrisa.

de Soraya Barbero, el miércoles, 22 de octubre de 2008 a las 14:04